Blade Runner 2049

Hace unos días escribí sobre mi experiencia de ver 2001: Odisea en el Espacio en el cine. Llámenme despistado, porque ni enterado estaba que la secuela de mi segunda película favorita, Blade Runner, estaba por estrenarse. Después de sortear varios contratiempos, los astros se alinearon y al fin pude ir a verla, aquí mi relato.

La original Blade Runner la considero una obra insuperable en todos los aspectos, de esas películas que al parecer todos los involucrados (Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Ridley Scott, Vangelis) estaban en su mejor momento o fueron simultáneamente tocados por un ser divino. Dicho esto, entiéndase que fui con muy bajas expectativas, porque a pesar de que Blade Runner 2049 es dirigida por un nominado al Oscar por su última película de ciencia ficción, y que además cuenta con un muy buen reparto, la vara estaba muy alta.

Al comenzar la película se establecen varias similitudes, la música es curiosamente muy parecida a la original y las primeras tomas son iguales: el close up del ojo, el blade runner en su patrulla voladora. Luego nos introducen a una parte del mundo no antes vista, y es ahí donde comienza a adquirir su propia identidad.

Banda Sonora

La banda sonora a cargo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch hace un claro homenaje a Vangelis, suena tan familiar que cualquiera creería se trata de una colaboración. La música logra perfectamente identificar a la película con Blade Runner, imprimiendo algunos «toques modernos» y vicios que prevalecen en los soundtracks actuales. Lamentablemente ninguna de las composiciones es realmente memorable. Los temas son mas bien una especie de música ambiental, creada a base de sonidos repetitivos y sostenidos, muy lejos del fantástico Bicycle Riders, del icónico Tema Final o los sublimes Tema de Amor y Tema de Rachael.

Si John Williams elevó a Star Wars a un nuevo nivel con sus composiciones, Vangelis hizo lo propio con Blade Runner. En el caso de Blande Runner 2049, creo que no se buscó otra cosa más que limitarse a componer música inspirada en la original. Se agradece que no es hayan salido por la tangente con algún DJ trendy para componer la música y convertir el soundtrack en un vergonzoso remix feat. Pitbull, feat. Lil Jon.

Nota aparte: No se a ustedes pero a mi me pareció muy forzada y repetitiva la aparición de Frank Sinatra y Elvis Presley. ¿Quién creen que tiene los derechos de la música de Sinatra y Presley? Sony, obvio, la distribuidora de la película.

Cinematografía

Espectacular. La cinematografía a cargo del maestro cinematógrafo Roger Deakins no solo logra recrear a la original, sino que me atrevo a decir que la supera. Las composiciones visuales llenas de contraste, características de Deakins, son perfectas para pintar la imagen de un mundo distópico y disparejo. Por un lado las lluviosas megaciudades sobrepobladas, saturadas de publicidad luminosa e invasiva, y por otro lado áridos terrenos polvientos y desolados, o ciudades en ruinas, abandonadas por la contaminación.

En mi humilde opinión, Roger Deakins tiene asegurada la nominación al Oscar por Blade Runner 2049, y no me sorprendería que se gane su primera y muy merecida estatuilla en la siguiente entrega de los premios.

Trama

Para quien no haya visto la primera, o no recuerde la trama, trata del maltrato, rebelión y cacería de androides (llamados replicantes) y del romance entre un humano (debatible) y una máquina.

Sin estropear la historia de 2049, puedo decir que es una continuación de la primera, la premisa es el descubrimiento de los restos de una replicante con una capacidad que se creía imposible y exclusiva de los humanos. Se le encomienda a un blade runner investigar el caso y termina involucrándose muy personalmente en el. Al igual que en la primer película, el final deja cabos sueltos y abiertos a interpretación y al debate.

En resumen, 2049 nos hace la pregunta ¿qué nos hace ser humanos? Si tener alma significa pensar y sentir, una máquina que tiene esas capacidades ¿se puede considerar humana?

Veredicto

Sin duda alguna Blade Runner 2049 debe ser vista por los amantes de la ciencia ficción, y más por quienes estiman la original. Quienes conozcan la original como la palma de su mano van a encontrar muchísimas referencias, desde la «maldición de las marcas» (¡cuidado Sony!) hasta un guiño a la memorable escena de Roy y las lágrimas en la lluvia.

Denis Villeneuve logró recrear y ampliar exitosamente el universo creado por Ridley Scott y Philip K. Dick de una manera respetuosa, muy apegada a sus orígenes. Es muy encomiable que en estos tiempos donde la norma es  una explosión cada 10 minutos se le siga apostando a hacer cine de gran presupuesto con este estilo, lento, con historías profundas que inviten a la reflexión.

Recomendada y seguro la vuelvo a ver.

Nota aparte: Esperaba que este personaje tuviera mucho más tiempo en pantalla… lo veía algo así como el que cuida las espaldas a los replicantes, tipo Leon Kowalski pero con un +2 de inteligencia.

2001 Odisea en el… ¡Cine!

En el espacio de «Contenidos Alternativos» de Cinepolis han programado algunas películas de Stanley Kubrik, entre ellas una de mis favoritas (si no es que mi favorita): 2001 Odisea en el Espacio. Estoy seguro que debo haberla visto más de 10 veces, pero nunca en el cine, así que esta oportunidad no la iba a dejar pasar.

La última función en cartelera era a las 5 de la tarde, y ya eran las 4:15. Mi lado racional me decía que desistiera, total, ya la he visto muchas veces. Pero el otro lado me obligo a seguir con el plan.

Verifiqué la disponibilidad de boletos en línea y no podía creer que todos los buenos lugares ya habían sido vendidos. De hecho, solo quedaban unos cuantos en las orillas y en las primeras y últimas 3 filas. Creía que estaría en una sala casi vacía puesto que ¿quién diablos iba a querer pagar por ver una película rara de casi 50 años? Vaya grata sorpresa.

Por fin logré entrar barrido a la sala de cine, que se veía casi llena. Los presentes muy variados, desde adolescentes hasta unos adultos mayores… y un niño, al menos uno de esos que apenas comienzan a hablar y parecen estar enamorados del sonido de sus gritos.

Ya en mi butaca y durante los adelantos de películas me entró la duda si en verdad era necesario ver 2001 una vez más. La he visto tantas veces que no creo pueda encontrarle algo nuevo, como suele suceder con esas películas que seguimos viendo incansablemente. Tenía pensado salirme cuando sintiera que había sido suficiente.

La pantalla se oscureció y una música misteriosa comenzó a sonar, era la apertura a la odisea espacial. Esos 3 minutos en la oscuridad fueron para algunos muy largos e incómodos, pues no tardaron en encender su teléfono para revisar sus mensajes. En mi caso aproveché para hacer un repaso mental de las escenas más memorables, a modo de intensificar las expectativas y convencerme de quedarme hasta el final.

Pensé en el vals espacial, el módulo descendiendo lentamente en la base lunar, el viaje psicodélico en «Júpiter y más allá del infinito». Con eso último bastó para que en mi cara se pintara una gran sonrisa.

La calidad de la imagen y sonido, a pesar de ser muy buena, no tenía absolutamente nada de especial. Era la copia de siempre, sin remasterización o grandes mejoras de ningún tipo. La imagen presentaba ruido, grano y poca definición, y el sonido a lo mucho estereofónico, opaco y plano. Qué fácil es acostumbrase al hiperrealismo de los nuevos formatos, a sus imágenes ultra definidas y sonido envolvente y estruendoso.

A pesar de las relativas limitaciones técnicas de una película de 1968, los espectadores jóvenes reaccionaron muy bien a ella. Algunos estaban tan metidos en la trama que exclamaron su indignación cuando HAL se reveló contra la tripulación. Me dio muchísimo gusto escuchar sus «tsss» o «iiih». Había quienes se reían de algunas escenas que no eran intencionalmente cómicas; como cuando los simio/humanos matan a golpes a uno de los suyos, o cuando HAL provoca el accidente donde Frank sale disparado al espacio. Si esas escenas provocan risa es porque ya no pasan la prueba del tiempo.

Algo que me llamó mucho la atención fue ver como parte de los espectadores se sintió mal cuando el villano fue derrotado, y aunque parezca mentira, la muchacha a mi lado lloró cuando HAL comenzó a cantar Daisy.

En la «escena» del intermedio, que dura poco menos de 3 minutos, varios aprovecharon para echarle un ojo a sus teléfonos (de nuevo). A pesar de la total oscuridad unos 20 incautos se salieron de la sala creyendo que se trataba de un intermedio real de 10 minutos o más. A los indecisos les tocó que reiniciara la historia justo cuando iban bajando las escaleras, y ahí van de vuelta corriendo a su lugar.

Al final de la película un pequeño grupo comenzó a aplaudir en cuanto comenzaron a rodar los créditos y otro más se les unió con timidez, fue muy tibio y breve.

En resumen, la experiencia de haber visto por primera vez este clásico en el cine fue muy grata.

Ya he perdido la cuenta de cuantas veces he visto 2001 Odisea en el Espacio, y aunque suene trillado, esta enésima vez me he percatado de nuevos detalles. Nunca me había fijado que hay varios aparatos de la marca IBM. El final hasta me pareció como si fuera de una «edición especial» porque no lo recordaba así, pero llegando a casa lo he cotejado con mi copia y es igual.

Si son fanáticos de esta película u otra que no hayan podido experimentar en una sala de cine, háganse el favor de ir a verla cuando esté proyectándose en su ciudad. Es una experiencia totalmente distinta ir a ver una película de estreno a una que la mayoría de los asistentes guardamos en un lugar muy especial de nuestro corazón.